Punto de interés de la Ruta de los Girasoles.
Se sitúa en una calle perimetral, la Ronda del Cenicero, caracterizada hasta hace no demasiados años por la convivencia de los usos residenciales con el desarrollo de determinadas actividades económicas vinculadas al mundo rural, como la arriería, la cría de ganado menor o la transformación agrícola.
El molino parece datarse en los últimos momentos de la Edad Media, como manifiesta la clara impronta mudéjar de su construcción. La presencia de un ladrillo con una inscripción en árabe nos dibuja el ambiente de esos años, en los que las tradiciones islámicas de una parte importantísima de la población estaban muy vivas.
Reformado en los siglos XVII y XVIII, su antigua maquinaria era de solera y rulos de tracción animal con torre y prensa de viga. Estuvo funcionando así hasta 1937. Posteriormente, los salones del molino y de la viga se dedican a granero, conservando todavía los suelos y zócalos con aislantes de betún de color negro.









