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De la semilla al aceite — cinco etapas que transforman el paisaje de Carmona a lo largo del año.
El girasol es mucho más que una flor. Es un ciclo completo que empieza en primavera con la preparación de la tierra y termina en otoño con la cosecha de semillas que se convierten en aceite, pipas y productos artesanales.
En Carmona, este proceso tiene un escenario privilegiado: hectáreas de campo abierto, con el casco histórico asomando al fondo, convirtiendo cada etapa en una experiencia visual única.
Todo empieza cuando los agricultores de Carmona preparan la tierra tras las lluvias de invierno. La semilla del girasol necesita un suelo a más de 10°C para germinar, por lo que la siembra se retrasa hasta que la temperatura es la adecuada.
Los campos aparecen arados y con surcos ordenados. El paisaje es de tierras rojizas de las terrazas del Guadalquivir y arcillosas de la vega de Carmona, esperando. Nada anticipa aún la explosión que se avecina.
En cuestión de semanas, los campos que parecían yermos se cubren de brotes verdes. El girasol crece rápidamente — puede ganar hasta 30 cm por semana en condiciones óptimas. El paisaje se transforma por completo.
Filas interminables de plantas jóvenes marcando el terreno, prometiendo lo que está por venir.
La etapa que todo el mundo quiere ver. De repente, en cuestión de días, miles de cabezas amarillas se abren mirando al este. El campo se convierte en un mar de amarillo intenso que parece no tener fin.
Junio y julio son los meses cumbre. Con el casco histórico de Carmona al fondo, el espectáculo es sencillamente irrepetible.
Las flores van perdiendo sus pétalos amarillos. Las cabezas, cargadas de semillas, se inclinan hacia el suelo por su propio peso. El campo transita del amarillo brillante al dorado oscuro y luego al marrón.
Es una etapa melancólica y hermosa a la vez. El paisaje se torna ocre, como si Carmona vistiera los colores del otoño antes de que este llegue.
Las cosechadoras entran en los campos cuando la humedad de las semillas baja al 9–10%. En cuestión de días, hectáreas enteras quedan limpias. El ciclo cierra, pero los productos del Girasol de Carmona se quedan en las industrias oleaginosas cercanas.
Aceite de girasol, pipas artesanales, cosmética natural… todo empieza en estos campos.
Planifica tu visita
La mejor época es junio y julio. Los campos están abiertos al público y las rutas salen desde el centro de Carmona. Prepárate para uno de los espectáculos naturales más impresionantes de Andalucía.